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Agapornis

¿Qué tiene el agapornis que provoca que varios se hayan enamorado de esta interesante ave? ¿Su hermosura? ¿La facilidad de su precaución? ¿O puede que sea lo sociable que resulta con los humanos? Te contamos todo lo que es necesario para ti entender sobre estos pájaros indivisibles.

Tipos de Agapornis

¿Qué es un agapornis?

El agapornis roseicollis forma parte a la familia de los Psittaculidae, pertenecientes a África, de los que son parientes no cercanos. Irrespetuosamente, algunos los llaman las aves “inseparables”. De hecho, su nombre viene del nuevo de la palabra griega ágape, que significa amor o perjudica, y ornis, que significa ave.

Dado que el macho y la hembra son indivisibles, pasan un largo tiempo juntos, se arreglan las plumas el uno al u otro o se acurrucan juntos, es un nombre que le viene realmente bien.

Su forma es muy peculiar. Hablamos de loros pequeños, con un total de 9 especies, cuyo tamaño está comprendido entre los 13 y 16 cm, según que clase. Sus plumajes son muy coloridos y resaltan por su cola corta.

¿Cómo tiende a ser el accionar de un agaporni?

Los agaporni acostumbran ser animales muy confiables con el hombre, aunque bastante más con lo de su propia clase y otras aves. Por regla establecida no tiende a ser un animal violento ni que suela agredir, salvo que sea sienta muy amenazado. Hay una sucesión de pistas que asisten a comprender cuál es el estado de ánimo del ave.

  • Alegre: En la situación de que el agaporni esté contento, estará activo, curioseará todo a su alrededor y se peinará el plumaje, además de anunciar sonidos. No parará inmovil un solo instante, lo que demostrará su buen humor.
  • Tranquilo: En esta situación el ave estirará las patas y posará con las plumas ahuecadas. También es común que hagan ver un estado relajado cuando su cabeza está hacía atrás mientras están en su percha.
  • Triste: Lo habitual es que el agapornis esté en movimiento. Sin embargo, si el ave no se desplaza o no se ve tan sociable como en otras ocasiones, será porque está triste, igual porque quiere salir de su jaula o se siente solo en esta.
  • Sociable: El agapornis es un animal muy sociable. Con otras aves se puede corroborar cuando se dan de comer unos a otros, se colocan los dos juntos en el palo o no cesan de emitirse sonidos unos a otros.
  • Agresivo: No es muy común ver a un agapornis belicoso, pero si lo está, comenzará a agitar las alas emitiendo ruidos permanentes y amenazantes, se lanzarán a agredir con picotas o a arañar con las patas. Un caso de muestra de que logren estar así es porque crean que sus crías están en riesgo.

¿Cuánto vive un agaporni?

Es una aceptable pregunta. La verdad es que la promesa de vida de estas aves no varía en base la clase, sino que más o menos todas acostumbran vivir lo mismo. Además, se encuentra dentro de las especies de aves más longevas.

El tiempo de vida medio es de unos 12 años, pero con un óptimo precaución, estas aves tienen la posibilidad de llegar a vivir los 15 años sin inconvenientes mientras que se les haya alimentado bien y el dueño le haya dado los cuidados correctos. No es algo difícil, ya que el animal solo necesita de unos 20 minutos de atención al día.

¿Cómo entender si un agaporni es macho o hembra?

Todo el planeta dice que lo destacado es ver los órganos genitales del ave para cuanto te cuestiones cómo entender si un inseparable es macho y hembra, ya que los huesos de la pelvis del macho están más juntos en tanto que los de la hembra están separados y son redondeados, lo que facilita que logre poner los huevos. Pero hay otras pautas que asisten a entender el sexo del ave.

Por ejemplos, al opuesto que en otras especies, las hembras tienden a ser más enormes que los machos, gracias a la dura labor de poner los huevos. La cabeza de las hembras tiende a ser redondeada y con el pico más grande, en tanto que los machos tienen una cabeza más traje y un pico pequeño. Las hembras tienden a ser más agresivas y territoriales con otras aves que los machos.

¿Cómo se puede hallar la seguridad de un agapornis?

Varios verán vídeos en Internet dónde los dueños llevan serenamente a sus agapornis del hombro o en su mano. Esto no es algo que se logre del día a la mañana. Necesita de un largo tiempo de trabajo y paciencia para que el ave coja seguridad con su dueño.

Al principio lo destacado es sostener un poco las distancias. El ave al estar encerrado en una jaula, sin poseer absolutamente nada de independencia, se sentirá un poco triste. Además, se encontrará en un ámbito que no conoce, lo que lo pondrá un poco nervioso. Tal es así que, a lo largo de los primeros días hay que evadir tocarlo o intentar agarrarlo a toda costa.

Pasados unos cuantos días es cuando hay que comenzar a intentar ganarse la seguridad del ave. Para eso lo destacado es que la jaula esté ubicada en una salón dónde se lleve a cabo muy vida popular, como un salón o un comedor. Poco a poco hay que arrimarse a la jaula y pronunciar su nombre, para que se vaya acostumbrando a la palabra. Pero si se nota que el animal impide el contacto lo destacado es dejarlo estar. De a poco el animal se irá aproximando al dueño a reconocerlo. Pero aún no estará listo para dejarse tocar.

Llegará un instante en el que el animal no se asustará al notar a su dueño arrimarse a la jaula. En ese caso hay que intentar comenzar a ofrecerle comida de manera directa de la mano, manteniendo la cama en todo instante. Al inicio el animal puede que dude en arrimarse, pero de a poco lo hará. Quizás no se logre a la primera, pero lo acabará realizando.

Cuando ya se logre que coma sus “snacks” de la mano, es el instante de comenzar a intentar que el agapornis se suba al dedo. Para ello hay que tocar sutilmente su abdomen, dándole un rápido empujón para animarlo a subirse. Es viable que se baje enseguida, por lo cual en ese instante hay que dejarlo estar y volver a probarlo al día siguiente. Al poco tiempo se acostumbrará a subirse al dedo, y entonces será el instante de sacarlo de la jaula con sumo precaución. Es considerable que la habitación esté clausurada, ya que no es extraño que el ave intente salir a examinar lo que le circunda.

¿Es aconsejable dejar que el Agapornis salga de su jaula?

De la misma manera que con los periquitos, no existe inconveniente en dejar que el agapornis salga de la jaula para entretenerse volando por la vivienda. Pero esto solo hay que llevarlo a cabo cuando el ave ganó algo de seguridad con su dueño y con el resto de personas que hay en la vivienda.

Se le puede dejar volar por la vivienda, pero mientras que estén todas las ventanas cerradas, aunque al inicio lo más aconsejable es cerrar la puerta de la habitación en la que esté la jaula para evadir inconvenientes. Cuando el ave se canse de examinar, él mismo volverá a su jaula. Y si no lo realiza, alcanza con ponerle algo de sus snacks preferidos para que lo lleve a cabo.

No se debe preocuparse porque se dé golpes con los muebles, ya que esto es recurrente cuando no conoce la estancia donde está.

La jaula, ¿Cómo debe ser?

La jaula, el lugar de vida de tu agapornis, no puede ser de alguna forma. Hay que adquirir una jaula que sea de excelente calidad, a fin de cuentas, será dónde viva el ave a lo largo de toda su historia.

Empecemos por el tamaño. Se acostumbra decir que “cuánto más grande mejor”, pero tampoco hay porque “irse a lo más grande”. Para una pareja, por ejemplo, la jaula tendría que ser de 1 metro de extenso, 0,5 metros de ancho y 0,5 metros de prominente. Por lo cual para la situación en el que se va a tener solo una debe ser una jaula de 0,5 metros de extenso y 0,47 metros de prominente y de ancho. Pero lo destacado es que sea una pensada para dos aves, porque así el agapornis tiene bastante espacio para volar. Además, las jaulas siempre tienen juguetes y otros entretenimientos dentro, por lo cual se terminan realizando pequeño.

La forma de la jaula es tan considerable como el tamaño. No debe ser redonda, dado que esto les hace inseguridad al no tener un punto de referencia con el que sentirse relajados, ya que todos los puntos de la jaula son iguales. Tampoco debe ser una jaula con forma de casita, ya que al estar fabricadas en su mayoría por plástico, esto imposibilita que logren trepar por las paredes. Así que, la preferible opción es una jaula cuadrado con barrotes horizontales para que se logren agarrar con las patas o los picos. La distancia entre los barrotes no debe ser de más de 1,5 cm, evadiendo así que logren meter la cabeza entre ellos y fallecer por asfixia.

Por lo menos la jaula debe tener dos puertas, una para que se les logre gestionar el agua y la comida, en tanto que la otra será para que tengan un nido en el exterior si se fuera dedicar a la cría o para que el ave logre salir a estirar las alas cuando lo quiera. Los comederos es preferible que se rellenen desde el lado de fuera, ya que si se hacen por dentro se les puede ofrecer una ruta de escape de la jaula. Con el agua sería lo mismo, comprando un tubo de plástico con el que logre beber el animal, principalmente en verano.

Hay varios debates sobre la rejilla inferior en las jaulas de los agapornis. Es verdad que si está no existe, es más fácil de limpiar, pero también provoca que estos animales coman la comida que se les haya caído al suelo, la cual puede estar contaminada por sus heces, lo cual no es nada aconsejable.

En el fondo de la jaula hay que poner algo que permita que sea fácil de limpiar, como papel de cocina o de periódico, adjuntado con tierra particular para aves o maíz triturado. No se debe utilizar jamás tierra para gatos, ya que su poder de absorción podría secar el buche del ave ni tampoco utilizar papel perfumado.

¿Qué hay que poner en la jaula del Agapornis?

Por regla establecida, cuando se adquisición una jaula para agapornis esta ya tiene unas perchas de plástico dentro. No es que sean malas para ellos pero tampoco les favorecen, ya que con el plástico no tienen la posibilidad de limarse las uñas. Las que sí que no son recomendables, aunque insistan en las tiendas, son las perchas limauñas, ya que son rasposas y tienen la posibilidad de dañar sus patas.

Lo destacado es recurrir a las perchas de ramas naturales. Hoy en día se tienen la posibilidad de hallar en las tiendas una extensa diversidad de estas perchas, o fabricarlas de forma casera. No son dañinos para las aves y tienen la posibilidad de limarse las uñas sin inconvenientes en ellas, además de poder saltar de una rama a otra y así llevar a cabo algo de ejercicio en la jaula.

El más grande error que comenten la mayoría de dueños primerizos es llenar la jaula con una cantidad enorme de juguetes, lo que en verdad provoca que los animales tengan muy poco espacio en el que desplazarse dado que la jaula termina muy llena. Por eso hay que comprarles solo unos cuantos juguetes, como una cuerda o un columpio. Al opuesto que otras aves se les puede poner un espejo, pero no es bueno para el ave, dado que se sienten atraídos por si mismos al creerse que enserio tienen un compañero en la jaula y no se querrán dividir de él.

¿Cómo hay que limpiar la jaula y al Agapornis?

Los agapornis son aves muy limpias, y se puede corroborar observando cómo cada dos por tres están acicalando sus alas. A fin de cuentas son muy coquetos. Por eso les agrada vivir en jaulas que sean muy limpias.

Una vez por semana hay que desinfectar completamente la jaula, introduciendo los barrotes y los juguetes, utilizando una bayeta (exclusivamente para esta tarea) con agua templada con algo de lejía diluida. Después hay que enjuagarla para evadir que queden restos y secarla con un paño o una toalla.

En cuanto al ave, lo habitual es que se limpie él solo las plumas, pero se le puede poner una taza grande, o un cuenco de enorme tamaño, con agua para que se dé un baño y él únicamente se lavará. No le acostumbra gustar bastante que sean los humanas quienes lo limpien, así que es preferible dejar que lo lleve a cabo él solo.

¿Dónde hay que situar la jaula?

¿Es difícil hallar la ubicación impecable para la jaula de un agapornis? Ya que puede resultar un óptimo problema realmente grave. Porque debe estar ubicada en un espacio dónde no pasen corrientes de aire, oséa, no debe estar cerca de puertas ni ventanas ni en balcones, como erróneamente hacen varios.

El sitio correcto es que la jaula esté en un espacio donde dos partes de la misma estén pegadas a la pared, lo que le dará una sensación de seguridad al ave, que esté libre de humos y de luces que le logren de manera directa.

¿Qué comen los agapornis?

La alimentación de los indivisibles papilleros es muy considerable, ya que acostumbran tender a engordar sino van de su jaula para estirar las alas. Por eso su dieta debe estar compuesta por una dieta balanceada.

Lo habitual es que los agapornis coman una mixtura que esté compuesta por diversos tipos de semillas de un tamaño medio, en las que no haya pipas ni tampoco grasas que logren llevar a cabo engordar al animal. Estas están en el mercado, siendo la composición ideal: un 40% de alpiste, un 12% de mijo amarillo adjuntado con un 12% de mijo blanco, 8% de cártamo, 4% de trigo sarraceno un 6% de cañamón, un 2% de avena pelada, un 6% de mijo rojo, un 6% de linaza y un 4% de negrillo.

Por otro lado el agapornis puede tomar otro tipo de comestibles, para asegurar el buen estado de su salud esto es importante. Así ya que, algo plus que se les puede ofrecer es un pienso planeado principalmente para ellos, lo que les aportará varios nutrientes que les ayudará a estar sanos. Es viable que al inicio no se lo quieran comer, pero con el tiempo lo aceptarán como una comida más.

Es aconsejable que unos cuantos días por semana en la dieta tenga algunas frutas y verduras para que su organismo logre recibir verduras. Entre las más recomendables están las fresas, la naranja, la manzana, la pera, el pomelo, la mandarina, la papaya, los ajos tiernos, la lechuga, el maíz o las judías verdes. Todo bien picadito para que les sea bastante más fácil de comer.

Por otro lado, tienen una serie de comestibles prohibidos porque tienen la posibilidad de ser fatales para estos, como el aguacate, las patatas, la calabaza, la carne, café, perejil, bebidas alcohólicas y gaseosas, el chocolate, dulces o comestibles salados. Tampoco se les puede ofrecer de beber leche en lugar de agua, dado que les puede ocasionar serios inconvenientes digestivos.

Para asegurarse que el ave esté sana, principalmente a lo largo de época de cría, lo destacado es ofrecerle algunas vitaminas. Estas se les pueden proveer a través del agua, en pequeñas dosis para que el animal no las detecte y no les lleve a cabo “ascos”. Hay muchas marcas pensadas principalmente para estas aves, por lo cual hay que asistir a ellas.

Hay que suponer que cuando son pequeños, las crías no tienen la posibilidad de comer lo mismo que los padres. En estas situaciones hay que buscar pastas de cría, pensados principalmente para los más pequeños de la jaula. Varios estudios demostraron que las crías que se alimentan de esta clase de pastas crecen bastante superiores. Se tienen la posibilidad de hallar en los mercados muchas variedades, que se han fabricado en colaboración entre las considerables marcas y criadores expertos.

¿Qué patología tiene la posibilidad de tener un Agapornis?

Los agapornis no están libres de patologías. Algunas tienen la posibilidad de ser fatales, pero otras, si se encuentran a tiempo, tienen la posibilidad de curarse en unos pocos días.

  • Acariasis respiratoria: El ave respira agotado, le raspea la garganta y tiene las plumas alborotadas. Por regla establecida hay que a unas ácaros que anidan en las mucosas de la garganta. Se puede sanar fácilmente con unos antibióticos.
  • Catarro: El catarro común le dificultará respirar, emitirá mucosas por sus orificios nasales y tendrá las plumas alborotadas. Si ha pillado un catarro, es porque está en una región con fuertes corrientes de aire.
  • Asma: Respirará fatigado y se sentirá abatido. Esto se origina porque está en una región de la vivienda con mucha humedad o que hay bacterias u hongos en su comida. Lo destacado es mezclarle antibióticos con los comestibles para que se recupere.
  • Disenteria: Empezará a dejar caer heces blandas, sus movimientos serán brucos, pero con desgana y es viable que picoteen la comida de manera combativa en las situaciones más graves. Se puede ocasionar por que gaste comestibles que estén en estado deplorable o un exceso de frutas o verduras que estén bastante maduras.
  • Coccidiosis: El síntoma más común es que sus heces tengan sangre gracias a unos parásitos que le han contagiado. En estas situaciones hay que desinfectar la jaula y los comestibles antes de que los vaya a comer.
  • Colibacilosis: No tienen hambre y suelen suceder el día durmiendo y algún cosa les sienta mal. Puede ser una patología mortal, por lo cual hay comenzar a ofrecerle antibióticos cuánto antes.
  • Enteritis: No tendrá apetito por culpa de la inflamación intestinal, pero si mucha sed. Tendrá unos parásitos en el organismo por culpa de haber ingerido comido comestibles en estado deplorable o por un estrés emotivo. Hay que ofrecerle antibióticos con el agua para asistirle a despedirlos.
  • Muda anómala: De próximamente comenzará a tener partes del cuerpo desplumadas, con un plumaje deformado y alborotado. En estas situaciones hay que ofrecerle comestibles con muchas vitaminas. Tiende a ser común por sentirse solos o haber perdido a su compañera sentimental.
  • Parásitos externos: Ácaros, piojos u otro tipo de parásitos se le verá por los plumajes. En estas situaciones hay que limpiar bien la jaula y ofrecerle un espacio dónde limpiarse al ave.
  • Pulmonía: Respirará con contrariedad gracias a la mucosidad en los orificios nasales. De la misma manera que el catarro, se produce por tener la jaula ubicada en una región con fuertes corrientes de aire. Hay que ofrecerle antibióticos y vitaminas para asistirle a volver como estaba.
  • Psitacosis: Es una patología poco común hoy en día, de origen vírico, pero que en varias oportunidades se otorga. No posee cura y es mortal también para el humano. El ave estará nerviosa, con bastante sueño, no comentará no beberá y tendrá fuertes asaltos de diarrea.
  • Picaduras: Si hay varios mosquitos en la vivienda no será extraño que el ave presente algunas picaduras. En estas situaciones hay que ubicar algunos protectores en la jaula para evadir el paso de los mosquitos. Si el ave sufrió picaduras, hay que aplicarle una pomada particular en la región afectada.
  • Salmonelosis: Aunque parecerá que esté flaco, su vientre estará muy hinchado, su respiración será afanosa, tendrá mucha sed, pero escasas ganas de comer. Hay que suministrarle antibióticos y vitaminas de tipo B con la comida.

¿Qué pasos hay que continuar para adiestrar a un Agapornis?

Algunos llaman, con muy acierto, al agapornis “perrito con plumas”. No es para menos, dado que estos animales son muy completados y se les puede adiestrar, con muy constancia en el entrenamiento, para que logren estudiar algún que otro truco que enseñar a los invitados.

No, no hablará tan bien como otros loros, pero sí que es viable que cuando lo llames vaya hasta a ti, te quite el lápiz con el que estés escribiendo o beba agua de uno de los vasos de la mesa. Inclusive que se suba a la cabeza para picotearla cariñosamente (algunas personas les dan de comer de manera directa de ella).

  • El adiestramiento de esta ave debe comenzar a temprana edad, cuando tienen unos dos meses o tres, más o menos. Es la etapa dónde más está listo para estudiar algo nuevo. Eso sí, hay que tomar en cuenta algunas cosas:
  • Aunque le logre atraer bastante estudiar trucos nuevos, es viable que el ave finalice aburriendo de llevar a cabo lo mismo constantemente, por lo cual si se nota que ha perdido interés en el ejercicio, lo destacado es dejarle relajado.
  • Cada día hay que dedicarle unos cuantos sesiones al entrenamiento, con mucha paciencia, ya que al inicio costará que lleve a cabo caso.

Hay que premiarlo siempre que haya hecho algo bien con un snack o su comida favorita. Pero para que le resulte más “especial”, debe ser algo que coma solo ocasionalmente. Una golosina que como bastante le des unas cuantas ocasiones por semana, lo que le hará esforzarse el doble para comerla.

Cuando comience el entrenamiento, la salón donde entrene debe estar clausurada, para evadir que se escape por la ventana o por la puerta.

No se debe forzarlo a llevar a cabo lo que no quiere. Aunque ya tenga un vínculo con su dueño, puede ser un poco reacio a evaluar algo nuevo por bastante que le llame la atención.

Es viable que te picotee a lo largo de los primeros días del adiestramiento. En esta situación hay que mencionarle “no” y ponerlo otra vez en la jaula, para que aprenda que eso no es algo que logre llevar a cabo cuando desee.

Lo habitual es que a esta ave el truco que se le enseñe sea el de subir al dedo o proceder a comer de la mano. Al inicio esto hay que llevarlo a cabo dentro de la jaula, pero cuando el ave tiene ya alguna seguridad y se deja sacar subido al dedo del dueño, se puede comenzar a evaluar que este acuda al oír el nombre. Al inicio habrá que estar cerca de la jaula, y después, de a poco, ir alargando la distancia, para que se acostumbre a ir nada más oiga su nombre. Si lo consigue, hay que recompensable con la golosina que más le agrade.

Por ejemplo cosas se le puede enseñar a proceder a la mesa para que coma con el resto de la familia o con los invitados, inclusive que lleve a cabo alguna pequeña jugarreta para capturar la atención de los que estén en la vivienda. Eso sí, bajo ningún criterio hay que agarrarlo a la fuerza, ya que esto le hace perder seguridad. Si comienza a sobrevolar la salón, hay que dejarlo que sea el mismo quien regrese a su jaula.

¿Qué tienes que entender de la cría de los Agapornis?

Aunque lo habitual es que estas aves hagan ellos mismos sus nidos, se les puede poner un nido artificial para que vivan en él, que sean de madera o nidos mochileros. Además, estos nidos tienen que ser amplios, dado que tienen entre 4 y seis huevos en cada puesta.

No se debe asustarse en la situación de ver que la hembra se regresa más combativa, dado que cuando están en celo, es lo habitual. Querrá estar en el nido y será el macho quien la alimente regurgitándole la comida en el pico. Una manera de mostrar el cariño que se trata. No se debe forzarlas a criar, sino que más bien la naturaleza debe continuar su curso.

Ya que la hembra a lo largo del tiempo de cría está tan débil, hay que alimentarla con una comida que tenga calcio, una parte de fruta o bien dándole algunas vitaminas con este mineral en el agua, para que se refuerce.

Tras el apareamiento, la hembra entrará en el nido y no saldrá más. Pondrá un huevo un día y otro no, logrando llegar hasta los 6 huevos. Cuando estos están puestos, hay que aguardar unos 24 días de incubación a que nazcan los pollitos y otro mes y medio a que estos sean lo muy independientes como para que tengan su módulo en la jaula.

¿Qué más necesitas entender para proteger bien a tu Agapornis?

Ya sabiendo cómo hay que proteger de tu agapornis, ¿deseas unos últimos consejos finales?

  • Es considerable no pasarse dándole golosinas, dado que engordan con simplicidad. Hay que acostumbrarles a que un beso, una caricia o una alabanza también tienen la posibilidad de ser un premio.
  • Al intentar adiestrarlo es considerable que los entrenamientos no superen los 20 minutos, para que no se agote. Con que practique 20 minutos al día, estará feliz con el dueño.
  • Es viable que, si intentas ofrecerle de comer de la mano, al inicio te picotee. En esta situación no se debe apartar la mano, dado que entenderá que su pico es su arma y lo podría utilizar para agredir.
  • Al entablar un vínculo con el ave, como tocarlo, hay que estar relajado, dado que detectan el nerviosismo y esto provoca que también se pongan alterados.
  • No hay que gritar jamás a un agapornis ni tampoco hacerle daño, ya que esto crea miedo y desconfianza.
  • Debe pasar al menos 22 horas dentro de su jaula, para que no se acostumbre tanto al exterior. Está bien dejar que salga de la misma, pero que sea solo para comer de tu mano o para enseñarlo a los amigos cuando esté adiestrado.